30 noviembre, 2017 Anita Lovell

¿Qué significa “pensar teológicamente”? Pensar teológicamente significa ver todo a través de lo que conocemos de Dios por su Palabra. Involucra enfocar nuestras mentes en el estudio de Dios y dejar que ese conocimiento forme nuestra manera de pensar.

¿Por qué pensar teológicamente? Al hacerlo, amamos a Dios no solo con nuestro corazón y alma sino también con nuestra mente, sin embargo pensar teológicamente no es la meta en sí misma. Encaja con el contexto de personas que llegan a conocer a Jesús, maduran en su conocimiento acerca de Él, y se vuelven más y más como Él, para que en el día final haya gente de cada nación, tribu, pueblo y lengua postrándose ante Jesús y declarando sus alabanzas. Apocalipsis 7:9-10 (NVI) dice: 9 Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan
grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano. 10 Gritaban a gran voz: «¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!»

En este pasaje, Juan abre la cortina de la realidad celestial. Esta escena es la culminación de toda la historia. Es la meta a donde va Dios, la humanidad y el universo donde vivimos. La agenda de Dios es que la gente llegue a conocer, confiar, someterse y alabar a su Hijo. Esta meta final nos guía y nos motiva a pensar teológicamente aquí y ahora. Teniendo en mente la meta final, no es de sorprenderse que leer la Biblia es la clave para pensar teológicamente.

2 Timoteo 3:16-17 (NVI) dice: 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.

La Biblia es inspirada por Dios, es decir, es Dios hablándonos a nosotras. Mientras leemos su Palabra, nuestra vida cambia para que seamos más como Jesús y declaremos sus alabanzas. La Palabra de Dios nos capacita para toda buena obra.

Entonces para pensar teológicamente..

1. ¡Leamos la Biblia!

Pensemos en las oportunidades que tenemos para aprender más de Dios. ¿Cuán enfocados están esos tiempos en la lectura de la Palabra de Dios? Muchas veces estamos inmersas en qué cursos o libros cristianos queremos estudiar, pero nuestra primera y máxima prioridad tiene que ser dejar que Dios nos hable por su Palabra. Sobre todo, usted tiene que escuchar que Dios le habla por su Palabra para que pueda conocerlo a Él y cómo glorificarlo con su mente, corazón y alma.

2. ¡Leamos la Biblia… con curiosidad!

Cuando usted lea la Biblia, léala con una mente inquisitiva. Sea curiosa de lo que está leyendo. Sea como un niño. Haga preguntas y busque respuestas en el mismo pasaje. Las preguntas hacen que crezcamos en nuestra habilidad y confianza para interactuar con la Palabra de Dios y dejar que forme nuestra forma de pensar. Hay muchas preguntas generales que podemos hacer de cualquier pasaje de la Biblia. Un ejemplo clásico es la serie de preguntas: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y ¿cómo?.

Después de leer el pasaje y buscar las respuestas allí, a veces necesitamos un libro de referencia para llenar los vacíos. El Nuevo Diccionario Bíblico, por ejemplo, es una herramienta excelente para proveer un mapa, una definición o una fecha histórica. Mientras lea la Biblia, tenga un diccionario bíblico allí y úselo… no como un guía para leer la Biblia sino como ayuda extra después de haber escudriñado el mismo pasaje.

3. ¡Leamos la Biblia… con Jesús como lo central!

Mientras leamos la Biblia con curiosidad, nos damos cuenta más y más que hay un mensaje que se desarrolla en ella. Es un mensaje de gracia – la bondad inmerecida de Dios a los pecadores para que sean reconciliados con Él.

Entender este mensaje de la salvación en Jesús es muy importante mientras leemos la Biblia. Es el marco esencial que Dios nos da para pensar teológicamente.
El pensar teológicamente significa preguntarnos de cualquier pasaje de la Biblia: ¿Dónde encaja este pasaje con el plan de salvación de Dios? Hacer esa pregunta permite que Jesús sea lo central y en realidad nos ayuda a ver que nuestras necesidades, esperanzas, preguntas y deseos encajan dentro de la historia más amplia acerca de Jesús y la gloria que Él merece. El libro “El Gran Panorama Divino” de Vaughan Roberts es un recurso excelente para explicar esa historia de una manera clara, memorable y útil.

4. ¡Leamos la Biblia… con otros!

Mientras leamos la Biblia con curiosidad y con Jesús como lo central, consideremos lo que nuestros antepasados han dicho de este pasaje. Pensar teológicamente involucra reconocer que no soy la primera persona en leer este pasaje ni la primera en hacer esta pregunta acerca de él. Leemos la Biblia con otros cuando tomamos en cuenta lo que otros creyentes han pensado y han escrito en los últimos 2.000 años.

Hay muchos recursos para ayudarnos a entender la Palabra de Dios. Sean libros, prédicas en línea o cursos de teología, es importante que usemos discernimiento en lo que usemos. La escritora australiana, Sarie King, nos advierte, “Si no tenemos cuidado o no usamos discernimiento, nos volvemos vulnerables a tragar enseñanza mediocre; rápidamente se nos engaña por emoción sobre contenido. Es decir, lo que queremos escuchar en lugar de lo que necesitamos escuchar.

Ella nombra seis preguntas para hacernos mientras usamos otros recursos:
(1) ¿Las Escrituras ocupan una parte central en este libro o prédica?
(2) ¿Enseña sana doctrina?
(3) ¿Qué sé del autor o del predicador?
(4) ¿El libro o prédica está centrada en Dios o en los seres humanos?
(5) ¿Es útil y puedo usarlo para enseñar a otras/os?
(6) ¿Qué dice acerca del papel de la mujer y femineidad bíblica y el hacer discípulos?

En cuanto a leer la Biblia “con otros”, dígame con quién está andando y le diré quién es. Piense en los libros cristianos y los autores cristianos que está leyendo usted. ¿En qué consiste su dieta espiritual? ¿Qué consejos les está dando a las mujeres a su alrededor? Por favor, anime a las mujeres a leer y a estudiar la teología, pero use discernimiento en cuanto a lo qué recomiende. Sobre todo, la Biblia debe ser el marco a través del cual evaluamos los demás recursos que usamos.

5. ¡Leamos la Biblia… orando!

La meta final es que haya personas de cada nación, tribu, pueblo y idioma ante el trono de Jesús en el día final. Según Apocalipsis 7:14 esas personas son los que conocen la salvación del Señor Jesús, los que hayan perseverado a pesar de la persecución y presión a no confiar en Él. Pensar teológicamente sirve para la meta final cuando nuestra forma de pensar afecta nuestra vida y nuestro servicio de los demás. Tenemos que orar con humildad para la autodisciplina de leer la Palabra de Dios nosotras mismas, y con otras mujeres también. Debemos pedir que Dios nos cambie y cambie a otras mujeres por medio de ella.