No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. – Ro. 12:2.

Una de las interrogantes más frecuentes que tienen los creyentes, es la siguiente: ¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?
Esta cuestión se vuelve aún más confusa cuando suceden cosas que parecen estar en contra de lo que dice este versículo, “la buena voluntad de Dios, AGRADABLE Y PERFECTA”; pues existen circunstancias en donde cuestionamos tal afirmación.

¿Cómo es posible que un creyente sirviendo, que decide poner su vida en manos de Dios, sufra más que el resto? ¿Cómo Dios deja que uno de sus hijos padezca de una enfermedad larga y dolorosa? ¿Por qué cuando más me acerco a Dios, parece como que todo me sale mal y se vuelve más difícil? ¿Qué de agradable y perfecto tiene todo esto? ¿Por qué Dios permite tanto sufrimiento a sus hijos? ¡No entiendo nada de lo que Dios quiere con esto en mi vida! – Estas son las preguntas más frecuentes que emergen de los labios de todo creyente alguna vez.

Una vez, le hicieron estas preguntas a un misionero. Este hermano llevó a la persona que le preguntó, a la orilla del mar; estando ahí le pidió que hiciese un hoyo, su amigo hizo un hoyo relativamente grande; luego le dijo: ahora quiero que metas toda el agua del mar en ese hoyo; su amigo lo ve extrañado, y le dice que es imposible; el misionero le respondió: así de imposible es intentar meter la grandeza de la sabiduría de Dios en un hoyo tan pequeño como nuestra mente. Es por eso, que todo aquello que no puedo llegar a conocer y entender, solo me queda, creer y confiar.

Es muy cierto que hay momentos que suceden situaciones que no entendemos, que están fuera de nuestra lógica; pero recuerda que Dios es el Perfecto y tú no.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” Ro. 8:28a. Es por ello que en tu caminar como creyente, solo preocúpate de una cosa: De amar a Dios, y Él se encargará de convertir aquello que no entiendes, en agradable y perfecto.