Ya sean solistas, coro, dúos, tríos, con una guitarrá, con varios instrumentos, buscando siempre la mejor acústica, considerando hacer buena armonía en voces, con instrumentos acústicos o electrónicos; en fin, creo que la variedad para hacer música llega a ser infinita porque tenemos variedad en todos los sentidos. Pero hay una gran pregunta que nos hace pensar mucho, y nuestros amigos de Hablemos de Iglesia, nos comparten:

¿Por qué hacemos música en la iglesia?

La música en la época de Martín Lutero estaba pensada para que las personas aprendieran versículos de la Biblia de memoria. Era utilizada como un método de memorización.

En la actualidad la usamos para alabar y adorar a Dios pero, ¿por qué música? ¿Acaso Dios necesita nuestra música? Si no le cantamos, ¿su poder disminuye? ¿Acaso él necesita saber que es Todopoderoso? ¿El necesita saber que nos ama? O tal vez, si no le cantamos, ¿se vería afectado su orgullo?

En la Biblia la música se usaba para muchas actividades: para las fiestas, para la guerra, para las victorias, para el servicio fúnebre, para distracción o entretenimiento, como introducción antes de que un profeta hablara, para alabar y adorar a Dios. La música es un invento de Dios. El nos la presta para que la disfrutemos tanto como Él.

Es un arte que ayuda a expresarnos de mejor manera.

Pero volviendo al tema central, nosotros hacemos música en la iglesia porque la necesitamos para concentrarnos, conectarnos emocional y espiritualmente. Es un arte que ayuda a expresarnos de mejor manera. También nos sirve para que fijemos en nuestras mentes verdades bíblicas y para fijarlas en las personas que nos rodean y cantan con nosotras, ya que la fe viene por el oír, no por el leer (simplemente), la palabra de Dios y si cantamos canciones llenas de la palabra de Dios nuestra fe va a crecer.

Porque nos es mucho mas fácil cantar con una melodía “Eres Todopoderoso, eres grande y majestuoso” y poder repetirlo las veces que uno necesite, en vez de hacerlo como una oración hablada. La repetición seria muy tediosa.

Hacemos música en la iglesia porque nosotros la necesitamos.