Como padres tenemos la gran responsabilidad de hacer que nuestros hijos reciban una buena enseñanza, la correcta; tenemos el privilegio de orientarlos de manera que en el futuro ellos sean capaces de tomar las mejores decisiones. Sin duda amamos a nuestros hijos; pero es necesario saber cómo podemos hacer mejor ese trabajo, cómo podemos añadirles más valor. Rescato estas sugerencia de nuestros amigos de Hablemos De Iglesia.

1. Sométase a la palabra de Dios y confiese tus pecados.

Cuando peques delante de tus hijos, confiésalo. Cuando usted afirme su autoridad sobre ellos, sus hijos deben ver claramente la autoridad a la que se están sometiendo. Su sumisión a Dios es su calificación para enseñarles. Deje que lo vean confesar, y sabrán que usted no es un pequeño tirano.

2. No encasille a sus hijos.

Cosas aparentemente inofensivas como llamar a sus hijos “el artístico”, “el atlético” o “el amor” puede hacer que sus hijos sientan que su valor para usted está atado en una característica. También puede invitar a la rivalidad entre hermanos y resentimientos. Por otra parte, te prepara para dejar de tratar de aprender sobre ellos, a medida que comienzan a interpretar todo a través de esa expectativa y los establece a pensar que esa es la única parte de ellos que aprecian.

3. Discipline bíblicamente.

Cuando usted disciplina, asegúrese de que tiene una categoría bíblica. Un padre piadoso no puede disciplinar por “estar molesto”, “porque lloro” o “porque estoy irritado”. En su lugar, busque corregir la desobediencia, la mentira o algo que pueda apoyar con las Escrituras, Proverbios y Efesios en particular. Si no hay un principio y un nombre bíblicos detrás de entonces no los discipline.

4. Establezca expectativas claras.

Explique a sus hijos por adelantado lo que espera de ellos y lo que pueden esperar de usted. Asegúrese de que entiendan. Esto le ayudará en gran medida a la # 3, así como darles la seguridad de saber lo que usted quiere.

5. Reconozca la obediencia.

Hable con sus hijos cuando no los esta corrijiendo. Hábleles de las cosas que hacen bien. Dígales sobre cosas específicas que usted ama sobre ellos. Hagales saber que los conoce, y que piensa en ellos y que los disfruta.

6. Escuche lo que tienen que decir.

Cuando los niños son pequeños se toman sun tiempo para decir y entender lo que han hecho. No adivine lo que sus hijos hicieron en un esfuerzo por disciplinarlos rápidamente. La disciplina es para su beneficio, no el tuyo. Asegúrese de que entienden y que saben que están interactuando con ellos.

7. Honre a su cónyuge delante de ellos.

Demuestrense amor el uno al otro delante de sus niños. No sea corto, frio o tacaño con el otro en su presencia (ni tampoco que sea un show). Los niños necesitan ver a mamá y papá como uno solo. Los padres en que estan en comunión es uno de los elementos más básicos para un hogar seguro y saludable.

8. No cambie su comportamiento hacia sus hijos en público.

No los corrija o discipline sólo porque alguien está mirando. Seguridad para un niño significa saber que su padre esta de su lado, y que cuando uno de ellos corrige al niño, es para su beneficio, y no para que otros piensen que los padres tienen todo bajo control.

9. No tome los pecados de sus hijos como un insulto personal.

Nunca discipline con una ruptura en la comunión con sus hijos. No se mantenga enojado con ellos. Ellos son pecadores del mismo nivel que usted, son igualmente de malos que usted. Así que tenga micericordia, y no se aleje de ellos porque pecan, más bien es cuando más debe acercarse a ellos.

10. Perdone. De verdad.

No retenga incidentes pasados ​​sobre sus hijos, especialmente si les ha dicho que los ha perdonado. Déjelo ir. Haga como Dios hace con sus hijos, lea Salmo 130:12