Imagínese que como cristianos debamos aceptar que los milagros no existen?. Como lo mencioné al iniciar el anterior artículo sobre los milagros. El cristianismo requiere de la veracidad de los milagros para que pueda existir, por lo que muchas personas atacan especialmente este tema y proclaman que los milagros en realidad no suceden.

En esta segunda parte, veremos otra respuesta directa al argumento de David Hume. Para esto, vamos a repasar el argumento en contra de los milagros de David Hume que dice así:

1. Un milagro es una violación de las leyes conocidas de la naturaleza.
2. Conocemos estas leyes por medio de la experiencia repetida y constante.
3. El testimonio de los que reportan milagros contradicen a la operación de las leyes científicas conocidas.
4. Por consiguiente, nadie puede creer racionalmente en los milagros.

Ahora bien, la primer respuesta fue tomada de su propio libro, al igual que esta segunda respuesta ya que en este mismo libro David hume declara lo siguiente:

Las leyes científicas no son comprobables. La ciencia se basa en la ley de causa y efecto y esta ley tampoco puede confirmarse por la experiencia”.

La base para que Hume diga esto es que según él, ningún número finito de pruebas u observaciones sirven para declarar leyes ilimitadas. Por ejemplo, sabemos que la velocidad de la luz viaja a 300.000 km/s (kilómetros por segundo), porque se lo ha medido, pero de ninguna manera eso significa que en todas las veces en el futuro o en otros planetas o galaxias será la misma velocidad. Por lo que declarar de manera ilimitada que la luz viaja a esa velocidad no es lo correcto porque no es comprobable.

Otro ejemplo claro es la ley de Newton, que por casi dos siglos fueron consideradas como absolutamente verdaderas, fue sujeto a varios procesos de verificación y todos fueron exitosos, hasta la misma revolución industrial se basó en esta ley de Newton. Pero eso fue hasta que la teoría del relativismo de Einstein contradijeron a Newton y a pesar de la multitud de verificaciones, la ley de Newton al final no era correcta. Esto tampoco quiere decir que la ley de Einstein es verídica ilimitadamente, porque no importa cuantas veces se la verifique, no se la puede demostrar absolutamente verdadera.

¿Por qué es importante saber esto?. Dado que el argumento de Hume en contra de los milagros se basa en que son hechos que rompen las leyes de la naturaleza, pero el mismo Hume ha demostrado que no hay leyes conocidas de la naturaleza. Lo que existe son leyes humanas y no de la naturaleza. También ha demostrado que no podemos decir que una ley es ilimitada por lo que no sabemos si vendrá otra que refute y reemplace a la actual, esto significa nada más y nada menos que puede ser posible que en el futuro el hombre reviva de la muerte y si esto es posible significa que en el pasado pudo haber sucedido, haciendo mención a la resurrección de Jesucristo.

Entonces se puede deducir que los milagros son posibles porque las leyes de la naturaleza no son verdaderas absolutamente, por lo que los milagros no rompen con ninguna ley de la naturaleza ya que en realidad estas no existen.

La importancia para el cristianismo es tal que dice en Romanos 10:9

que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

La necesidad del milagro de la resurrección es real en este verso. Necesitamos creen en este hecho para poder creen en Dios, quien puede salvarnos a través de la obra de su hijo Jesucristo.

Por lo tanto, no sólo por nuestra propia experiencia, conociendo y viviendo los milagros en nuestras propias vidas. Sabiendo que la veracidad Bíblica me enseña que los milagros sí son posibles y que de hecho han sucedido y suceden. Puedo aún con mayor seguridad declarar que lo son, considerando la ciencia y la filosofía y cómo estas apuntan a la realidad de un Dios todopoderoso que sobrepasa entendimientos y limitaciones, y que por lo tanto me permite ver sus grandes obras y declarar que los milagros SÍ son posibles.