Es muy interesante ver cómo ha incrementado la tecnología y que tan rápido se ha vuelto en algo indispensable para muchos; algunos dándoles un muy buen uso para el trabajo, envíos de archivos importantísimos en menos de un parpadeo, haciendo que lleguen al otro lado del mundo, y muchas cosas más. ¡Wow! ¡Las maravillas de la tecnología!.

Uno de esos grandes avances tecnológicos son las redes sociales, entre ellas, la más usada a nivel mundial, “Facebook”. Como decíamos hace un momento, algunos le dan un muy buen uso: publicitar el negocio, crear grupos de estudios; en lo personal, te contactas con personas que no has visto en muchos años; en fin, interesantes utilidades que se le puede dar como herramienta, que incluso, ahora tenemos la aplicación en el smartphone.

Pero así como hay cosas buenas, también hay cosas malas, y seremos rápidos con estas: Fraudes por internet, secuestros, tráfico de personas, morbosidad por obscenidades escritas o plasmadas en imágenes, y una infinidad de usos malévolos que se le da a esta herramienta. Pero todo esto ya lo sabemos, mas es imposible evitarlo porque la gran mayoría tiene cuenta en Facebook y se ha vuelto en parte fundamental de la vida social y laboral de los usuarios; así que usaremos este contexto para aprender y ser exhortados por el Señor.

¿Te has puesto a pensar en lo que significa el título de este artículo? ¿Y si Dios tuviera Facebook?.

Tenemos que considerar primeramente que nace de Él el enviar una solicitud de amistad a todos y cada uno de nosotros; pero ¿Cuántos le aceptarían? Y ¿Cuántos rechazarían la solicitud? Pues esto es una realidad, Dios busca tener una relación cercana con nosotros los pecadores y para eso vino el Señor Jesús, porque él es el camino hacia el Padre (Juan 14:6) y murió en una cruz para luego resucitar de los muertos, y de esa manera estuvo hecha la invitación para el mundo; pero la gran mayoría rechaza la solicitud.

[pullquote align=”left” cite=”” link=”” color=”#FF6E09″ class=”” size=””]Debemos considerar la importancia de aceptar la invitación que Dios nos hace.[/pullquote]Cristo vino a salvarnos porque vamos derecho a una condenación como castigo por nuestros pecados; y nuestros pecados son un obstáculo para estar en la presencia de Dios, no olvidemos que el Señor es eternamente Santo y el pecado en nosotros es inmundicia, suciedad que no tiene concordia con el Creador.

Todos somos pecadores y lo demostramos a diario, desde una “mentirita blanca”, hasta lo que veo por internet. Jesucristo dijo que con solo mirar y codiciar a una persona ¡Ya forniqué en mi corazón! El libro de Santiago nos dice que con solo infringir uno de los diez mandamientos ya soy culpable de todos; hasta ahora hemos visto solo dos: NO MENTIRÁS y NO COMETERÁS ADULTERIO ¿Infringiste alguno de ellos? Pues existen muchos más: NO ROBARÁS, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE, NO CODICIARÁS, ETC…

Si infringiste alguno de los mandamientos de Dios ya eres culpable de todos; por eso no podemos estar cerca de Dios, por eso es imposible que la salvación sea por obras, porque no podemos cumplir la ley de Dios a cabalidad. Y he aquí el inmenso valor que la invitación del Señor tiene para nosotros; porque aunque le ofendemos en gran manera con nuestra mala manera de vivir él quiere perdonarnos y limpiarnos de toda maldad; y él es poderoso, fiel y justo para hacerlo (1Juan 1:9). Dios ya envió la solicitud, ahora estás a un click en tu corazón para aceptarle arrepentido de tus pecados y estar dispuesto a ser renovado por él. O estás a un click de rechazar su invitación sin importarte la condenación que espera al pecador que no se arrepiente ni acepta a Cristo.

Pero alguno dirá: ¡Yo ya tengo a Cristo! ¡Ya le acepté como mi salvador!
¡Amén! esa es una buena noticia, entonces esto va para ti.

Imagínate que tu Facebook representa tu vida; todo lo que subes o posteas representa quien eres: fotografías, anuncios, enlaces, ¡TODO! ¡TODO! Lo que haces en Facebook es lo que hay en tu corazón.

[pullquote align=”right” cite=”” link=”” color=”#FF6E09″ class=”” size=””]Dios lo ve todo, y si crees que no le gustaría, entonces ¡SÁCALO! de tu vida ¿Por qué sigues con eso?[/pullquote]Si Dios tuviera Facebook ¿Crees que le gustaría y le pusiera “LIKE”  a lo que haces en tu vida? ¿A las fotos que subes, o el tipo de conversaciones que tienes, o vocabulario que usas?  ¿O  a dónde vas cuando terminan las reuniones y que haces cuando crees que nadie te ve?

Me tomé el atrevimiento de usar algo con lo que la mayoría estamos familiarizados para que entendamos, aunque sea un poquito, que tenemos un “DIOS SANTO” que demanda santidad de sus hijos; un Dios que no quiere apariencias sino consagración de corazón de parte de su pueblo. “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Isaías 29:13).

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos…” (Rom. 12:1) .

Si te has dado cuenta que no estás siendo agradable a Dios y no estás viviendo en santidad, entonces acércate a Él y pídele perdón y ayuda para cortar de tu vida todo eso que te ensucia; y sabrás cuan “Bienaventurado” es “aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño” (Salmos 32:1-2).

La comunión que tenemos con Cristo, el Salvador, hace que nuestra vida reciba un excelentísimo “Me gusta “de parte de Dios; porque solo en Jesús nuestro redentor, el Padre tiene complacencia (Mateo 3:17).